CENICIENTA
Hace un tiempo vivía en una gran casa, una chica muy bella llamada Julieta a la que sus hermanas y madrastas llamaban Cenicienta
porque siempre estaba limpiando.
Un día Cenicienta recibió una cadena en wathsapp que decía
“hoy en el bar toca una famosa cantante de cumbia con su banda. Esa noche las
hermanastras y la madrastra fueron al bar y cómo era de esperarse no la
quisieron llevar.
-
No tenés ropa de onda para ir..sólo esos
trapos sucios y no queremos pasar vergüenza, así que mejor te quedas- le dijo
una de las hermanastras.
Imposible no llorar con semejante manera de hablar.
Cenicienta fue corriendo hasta su habitación y siguió llorando.
Sin embargo al mojar la almohada con las lágrimas, le
pareció escuchar a su padre y se acordó que en un cajoncito de la máquina de
coser de su madre estaban los ahorros.
Enseguida fue hasta la tienda a la vuelta de su casa y
se compró un vestido divino lleno de lentejuelas un buen par de tacos agujas,
llamó un taxi y cruzó toda la ciudad llegando justo cuando empezaba el show.
En el baile ella conoció a un chico llamado Emanuel que
la invitó a bailar, le pidió su número de celular y justo cuando le habló se
dio cuenta del horrible aliento que tenía y le dijo que no tenía celular y se
fue a la barra
En la barra tuvo una vista genial del chico que pasaba
música y pensó que lindo sería que él la acompañara a su casa después del show.
Se fue abriendo camino por la gente y justo estaba por subir cuando sintió un
olor muy fuerte, un olor feo y no pudo más que maldecir por no haberse puesto
desodorante.
Ella había
rechazado a un chico por su mal aliento y ahora estaba sufriendo por no poder
acercarse al chico que le gustaba por su olor.
Se fue del baile y caminando a su casa pensaba en lo
crueles que podemos ser a veces con otras personas sin pensar en los defectos
que tenemos como seres humanos. Si bien es muy agradable que el resto piense
que uno es lindo son otras cosas más importantes que hacen bella a una persona.
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